viernes, 23 de enero de 2015

Systema Nervioso l lafusa


El cuerpo se resiste y la mente también, es una resistencia que ya no recuerda lo que resiste, resistiendo hasta conseguir hastiar los días sin remedio, sin retorno.
Las manos adormecidas, las piernas flojas, ni siquiera el ánimo se renueva con el sueño, ni siquiera la mente descansa si duermo más allá de los límites normales.
Qué ocurre, mi mente no me pertenece, doy vueltas y vueltas en una rueda imaginando lo peor, que me he quedado sin el sentido que mueve a los seres humanos hacia la luz de la invención.
Soy una planta acuática que arrastra la corriente y que nada más que eso ha de llegar a ser.
Y todo es mentira.
Todo.
Será eso cierto.
O, qué es lo cierto, y lo correcto. Toda la intención que pueda poner mi ser se perturba y lleva a puntos dónde los límites del razonamiento chocan con fuertes barrotes que la ira congela provocando muros altos, interminables de convicciones erróneas.
Qué va a ser de mi si no encuentro el camino de retorno, que será de los que amo.