En algún sitio entre el placer y el horror miento un nuevo proyecto musical con mucho futuro. Sobre este nivel va la música, encima, la cual será materia de mis sueños. Primero, fantasmal, así se presenta la voz castellana, podría haber sido registrada en una cueva o hueco infinito que se teje alrededor de ritmos inactivos, afligidos, con melodías casi subconscientes y una serie casi transparente de muestras ininteligentemente arregladas.
Pero despacio, porque la pesadilla entra a raudales, inquietante, desbaratados se lavan los ecos ambientales ruidosos de cada fragmento, envueltos. Segundo, consumiendo y enturbiando las distinciones entre texturas techno. Los resultados finales se espera sean inmediatamente calmantes e inquietantes, para que la yuxtaposición sea extraña de causas y efectos que la haga única y misteriosa.
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